La cita
Te cité, sin que supieras quien era yo.
Te dije que me reconocerías con una flor en la mano.
Era el único que sabría quien era. Y tú.
Me gustaste desde que te vi, y el acento de tu voz.
Sentí el temor que, me ignoraras.
Pensé que si lo hacías el miedo me espantara
y saliera huyendo.
La rosa la escondí, me acerqué, te la di,
y te fuiste.
No coincidí para ti, pagué tu cuenta y tal.
Ya no volví a verte, excepto mi pesar.
Volví una tarde de lluvia y trueno que presagiaba que...
saliste de la mano de otro y yo,
con una rosa a punto de marchitarse. En la mano.
Cristián
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