El antojo de una tarde fría y sola

Esta tarde fría y sola me dio antojo de ti,

estar contigo para que nos antojemos y

que se nos antoje un beso francés

y el gusto que no puedas resistir al paseo de una flor

que recorra tu espalda,

escale la cumbre de tus nalgas hasta la planta de tus pies.

Me provocaste el antojo de contarte nuestra historia

que se alargue como un camino sin tiempo.

Se me antojó hacerte el amor sin que puedas negarte

que nos veamos a escondidas sin que nos vean

y que la imaginación nos conduzca.

Que se nos antoje lo que extrañamos hacer

aunque parezca, que lo que extrañamos siempre estuvo allí

y que no se fue para regresar.

Esta tarde se me antojo cocinar contigo

para leerte y sentir en tu pelo los sabores y especias a mi.

Se me antojo que quiero amanecer contigo una mañana tras otra

con aroma de café recién molido compartido en la misma taza.

Esta tarde me provocaste el antojo de besarte toda

tal y como tu dios te trajo al mundo.

Me antojaste tanto sin pensar que eras tu la tarde fría y sola

porque ya no estas conmigo, porque te fuiste por ese camino largo y sin tiempo

y que por tanto que mi antojo quiera alcanzarte no regresarás.

Se me antojo tocar tu puerta con un ramo de rosas, leerte un poema

e imaginar que te volví a antojar.

Pero tristemente a ti ya no te antojo mas.




A ella, quien me antojó tanto




Cristián.

Comentarios

Entradas populares