La mirada de una onomatopeya

Apenas una espera, y el entusiasmo de sus manos me llamaron a señas.
No pude ignorar esa mirada turbulenta que enchinaban sus ojos de alegoría.
Muy poco acostumbrado a ver esas formas de expresión que se diluyen en las pantallas adelanté unos pasos para disfrutar de su atención.
Gesticulando sonidos me atendió.
Mis sentidos puestos en ella, en las formas artísticas de sus gestos, de sus manos y maneras de ver.
Me despedí y en la pizarra le escribí: Feliz año, y me contestó a su manera, con eso ojitos enchinados: gracias en forma de onomatopeya.

Cristián

Dedicado a una sencilla jovencita trabajadora que me reafirmó, que la de gustación de estar frente a frente, y en medio de una cálida conversación: existen sonidos que forman una palabra de aquello que se designa.
Ella no habla ni oye, pero tiene otras grandiosas cualidades. Es cajera de la Despensa de Delta Pacific, por cierto.

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