Me acostumbraste a la madeja de tu costumbre
Me acostumbraste a
despertar contigo por la mañana
A dejar la marca de
tus incisivos en mis hombros
Y tu labial en mis
mejillas
A saborear el aroma
de tu cuerpo desde la cima de tu frente hasta el valle de tu cuerpo.
A estar más contigo
que un simple recuerdo.
Me acostumbraste al
halo de tu aliento en el rocío de la mañana
A la estela de tus
caricias en mi cuerpo
A deambular entre tus
sueños, a destellarme con cada sorpresa,
a degustar el bocado
de una receta.
Me acostumbraste a
reposar las palabras antes de escribirlas
A deleitarme con tus
conversaciones de entremés
Me acostumbraste a
desabotonarte al revés
y a deshilvanarte de
a poco la ropa.
Me acostumbraste simplemente
a la costumbre de tenerte a la madeja de tu costumbre
Cristián
Comentarios
Publicar un comentario