Un sencillo tributo a Emil
El tiempo no oscureció tu sombra,
ni la noche pudo con su luna a pesar de que te fuiste,
con la promesa de volver como un gigante humilde,
después de una batalla de palabras y guerrero.
De esos eres, que ni el olvido niega que te fuiste a la vuelta de la esquina.
Y como promesa de volver multiplicado,
con aquellos que te antecedieron con el deber bien cumplido.
Es que acaso haya mejor vida que aquella que se entrega,
con la idea de volver como una lluvia intermitente que refresca las ideas de otros.
Tu desaparición no es olvido sino batalla de cuestiones, pero según dicen los enemigos de la vida;
con la muerte se acaban la ideas.
En absoluto, los que odian no podrán jamas extirpar las verdes esperanzas
y el deseo de merecernos mejor vida.
Cristián
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