El tiempo que se hace tarde

Presentí que eras tú,
No me preguntes por qué.
Porque cruzaste mi calle sin previo aviso,
o simplemente cuestión de suerte.
Lo cierto es que se me acaba el tiempo, ese, que a ti te sobra,
y sin haberte dicho lo que siento...
Y sin habértelo dicho, entonces perdí un tiempo que es oro.
A falta de una pregunta, jamás lo sabré,
y mi duda persistirá por los siglos de los siglos:
¿será mi condena? o ¿será mi salvación?
De esta despedida no hay regreso.
Amarrarte a mi buró  sería injusto;
arroparte entre mis sabanas y asirte a mi cuerpo,
te acostumbrarías a mi,
y por costumbre no te quiero.
Será mejor dejarte ir aunque se haga tarde
cuanto mas te deje ir, tal vez, apuestes por mi.
Y así será mejor.
O tal vez, te des cuenta que el tiempo que te sobra
a mi me falta...
pero tampoco por compasión junto a mi.
Sólo te quiero espontánea, dispuesta y sin prisa.

Cristián


Comentarios

Entradas populares