Empatía
Caminando entre acantilados de las calles de piedra,
Me encontré con una damisela muy guapa,
Sus ojos venían distraídos entre los jolgorios de gentes y
sus bullas
De pronto luego de tanto rodeo y escaramuza, nuestras
miradas coincidieron uno frente a otro
Esa forma de ver estaba saturada de ternura y mucha empatía,
le sonreí y ella me correspondió.
Era como si nos conociéramos de toda la vida.
Nos dimos un pequeño beso en los labios y luego un abrazo que
dura toda la vida, y le dije al oído: te amo;
y ella simple y sencillamente me contestó:
¡¡¡¡Yo también papito!!!!
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